La frase de la semana

Pensamiento del día:


"Los políticos y los pañales hay que cambiarlos a menudo y es por la misma razón". George Bernard Shaw

Estamos de vuelta

Damas y caballeros colegas. Hoy presento la segunda parte y final sobre los planes que tuvo el dictador español Francisco Franco de mandar a fabricar una bomba atómica y como terminaron hasta después del retorno de España a la democracia. En la sección Esta Semana en la Historia explicamos el incidente de Palomares en su 52 aniversario y como se relaciona con el tema de la presunta bomba atómica española. Feliz fin de semana!
Atte.


El Editor

San Isidro de El General, 19 de Enero de 2018.


jueves, 22 de diciembre de 2016

160 ANIVERSARIO DEL COMBATE DE LA TRINIDAD 1856-2016



Las tropas de élite del ejército nacional llamado División de Vanguardia formado por 200 comandos tenían como misión la toma del río San Juan para acabar con el aprovisionamiento de las tropas estadounidenses en el interior de Nicaragua. Su primer objetivo era capturar el puesto que los gringos tenían en La Trinidad donde confluyen el río San Juan con el Sarapiquí. Debido a las inclemencias del tiempo solo pudieron llegar 70 de ellos pero aprovecharon el factor sorpresa matando a 60 invasores norteamericanos y con la captura de 6 prisioneros Costa Rica se acreditó una victoria decisiva en la guerra. 



En este combate, tuvo una destacada y valiente actuación el soldado Nicolás Aguilar quien fue declarado Héroe Nacional en 2013. Este comando tico iba cargo del Coronel Máximo Blanco, uno de los que tres años después derrocaron al Presidente Mora, además se contó con valiosos asesores militares extranjeros como el inglés George F. Couty y el yanqui Sylvanus Spencer como conocedor del río y enviado directo de Cornelius Vanderbilt que deseaba recuperar su Compañía del Tránsito, ya que desde que Walker se había proclamado Presidente de Nicaragua, el 1 de julio, su control estaba en manos de los sureños esclavistas, rivales a muerte de los yanquis de Nueva York, industriales y magnates partidarios del abolicionismo.     

lunes, 12 de diciembre de 2016



LOS CAMPOS DE CONCENTRACION DE LA INFAMIA 


EEUU encerró a 120.000 descendientes de nipones tras el ataque a Pearl Harbor en 1941
·         IRENE G. PÉREZ
·         Los Ángeles
07/12/2016 03:03
La orden "Tora, tora, tora" (Tigre, tigre, tigre) crepitó en la radio de los torpederos japoneses con las primeras luces del 7 de diciembre de 1941. Era la señal para desatar el infierno sobre Pearl Harbor, la base militar estadounidense en las paradisiacas islas Hawai, un golpe por sorpresa, sin declaración de guerra, que pretendía acabar con toda la flota yanqui en un día. Hoy se cumplen 75 años de aquello.
Aquella abrupta entrada en la Segunda Guerra Mundial (que Roosevelt, ya muy enfermo, pretendía evitar), dejó infamias como las bombas atómicas sobre Japón en 1945 o las matanzas de prisioneros por parte de las tropas del general Tojo. Pero hay aspectos menos conocidos de aquel enfrentamiento que configuró el mundo de hoy: los campos de concentración que EEUU usó para meter a todos los ciudadanos estadounidenses de ascendencia nipona.
Ciudadanos como Bill Shishima, que tenía 11 años cuando el Gobierno decidió sacarle de su Los Ángeles natal para enviarle, junto con su familia, al campo de concentración de Heart Mountain, Wyoming. Sus padres eran japoneses y su único delito (heredado) era el de parecerse al enemigo.
El ataque a Pearl Harbor convenció a Roosevelt para entrar de lleno en la Segunda Guerra Mundial, pero también fue la excusa perfecta para encarcelar a más de 120.000 personas con ascendencia japonesa sin un juicio previo.
La Orden Ejecutiva 9066, firmada por Roosevelt el 19 de febrero de 1942, autorizaba al secretario de Guerra y a los comandantes a delimitar zonas de exclusión y de restricción con el fin de proteger los recursos militares. El decreto no mencionaba a los japoneses-americanos, pero brindó el marco legal necesario al general John L. DeWitt, un segregacionista sureño responsable del Comando de Defensa del Oeste.



La movilización, que el Gobierno en todo momento presentó como "voluntaria", sólo lo fue las seis primeras semanas. Después, todo el mundo fue obligado a ir a los campos. "A las familias les llegaba una citación, sólo podían llevar una maleta y les daban un número que debían poner en su equipaje", indica Roy Sakamoto, docente voluntario del Museo Nacional de Japoneses Americanos. Sus padres y hermanos fueron enviados al campo de Tule Lake, California, donde se enviaba a quienes consideraban conflictivos.
Para justificar el encarcelamiento masivo de esta parte de la población, DeWitt y su equipo elaboraron un informe en el que presentaban supuestas pruebas de delitos de sabotaje y espionaje en la costa Oeste. "En los años 80, una investigadora descubrió en los Archivos Nacionales un borrador del informe que debía haber sido destruido, en el que había anotaciones en los márgenes en los que se señalaba que tales acusaciones carecían de fundamento, pero aun así lo enviaron porque tenían que justificar lo que iba a pasar", apunta.
Lo que pasó, en cifras, es que 120.313 japoneses americanos fueron encarcelados sin juicio previo; cuatro de ellos murieron a manos de soldados del ejército estadounidense; 1.862 murieron en el campo por otras causas; 2.355 abandonaron el campo tras alistarse en el ejército para ir a combatir al Pacífico o a Europa; y 4.724 fueron deportados a Japón.
En total, EEUU levantó 10 grandes campos de concentración. Además, ya a finales de los años 30, el FBI había elaborado unas listas en las que tenía fichados a todos los líderes de la comunidad, desde empresarios hasta entrenadores de judo o béisbol. Estos "líderes" fueron retenidos en 40 cárceles y tratados como prisioneros de guerra.
"La lógica de los campos, como también pasa con el ataque con bombas nucleares a Hiroshima y Nagasaki, no se entiende sin el trasfondo racista que tenía EEUU", señala John Howard, catedrático de Historia Americana del King's College de Londres y autor del libro Concentration Camps on the Home Front (Campos de concentración para el frente doméstico).
Aunque la mayoría de muertes fueron por causa natural, como neumonía, las condiciones en los campos, situados en terrenos por lo general áridos y fríos, no eran las mejores para las personas con problemas respiratorios. "Roosevelt nos llamó enemigos extranjeros, aunque fuéramos americanos", recuerda Shishima, profesor jubilado y también voluntario del museo. Shishima tenía 11 años cuando fue enviado con su familia primero al hipódromo de Santa Anita (California), que sirvió como campo de concentración temporal, y posteriormente a Wyoming. "Vivíamos en las barracas situadas en el parking, pero a mis abuelos les tocó dormir en las cuadras y odiaba ir a visitarlos; no había forma de deshacerse del olor", recuerda, detallando a su vez cómo había focos y armas en el campo. "Decían que querían protegernos, pero apuntaban hacia dentro".
Para los adultos, a pesar de las humillaciones, el campo les garantizaba una supervivencia y el mundo exterior, no. "Cuando cerraron los campos, a los adultos les dieron 25 dólares y un billete de autobús para empezar de nuevo en un entorno que sabían que iba a ser hostil", recuerda Sakamoto.
fuente:
HISTORIA

jueves, 8 de diciembre de 2016

  DIA DE INFAMIA: 8 DE DICIEMBRE DE 1941



No hay ningún error al leer esto. La fecha que vivirá en infamia no es el 7 de diciembre de 1941, sino el día siguiente exactamente hace 75 años, cuando el Presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt acude al Congreso para solicitar se declare el Estado de Guerra contra el Imperio Japonés, que si bien lanzó un ataque sorpresa, lo hizo contra un blanco militar legítimo como lo era la base naval estadounidense en las islas Hawaii y no contra población civil que vivía en casa de madera y bambú como lo hizo Estados Unidos contra Japón años después, lo que culminó con los ataques atómicos contra Hiroshima y Nagasaki. ¿Por qué infamia? Porque Roosevelt, sabía la inminencia del ataque. ¿Entonces por qué no lo detuvo? He aquí una docena de poderosas razones:   

1.  Durante su campaña política de reelección Roosevelt había prometido no meterse en la Guerra que se libraba en Europa a no ser que se produjera un ataque directo contra territorio estadounidense, aunque su supuesta neutralidad no era tal desde la firma de la Carta del Atlántico con Churchill pocos meses antes.

2. Si el ataque se hubiera evitado en alta mar no se podía justificar ante la opinión pública un ataque contra territorio continental estadounidense, ya que las islas Hawaii no eran un Estado de la Unión, algo que logró hasta 1959.



3. De haberse detenido en el Pacífico a la flota japonesa, la situación no hubiera pasado de ser vista ante la opinión pública como un incidente a mitad del Pacífico que no ponía en peligro la seguridad territorial de Estados Unidos continental y hubiese sido motivo para que movimientos antibélicos y aislasionistas como America First liderado por el aviador Charles Lindbergh y otros fervientes admiradores del nazismo como el industrial Henry Ford y el político Joseph Kennedy movieran a la opinión pública hacia un rechazo mayor a la guerra.

4. Las provocaciones estadounidenses fueron constantes contra el gobierno militar de Japón desde mitad de los años 30, entre ellas el embargo petrolero, lo que le dio a los nipones la excusa para invadir China en 1937 ante la falta de ese hidrocarburo en el archipiélago del Sol Naciente. Finalmente el embargo de las cuentas niponas en Estados Unidos fue la gota que colmó el vaso.


5.Está totalmente demostrado que los estadounidenses habían descifrado las claves de las potencias del Eje desde 1940 cuando un destructor inglés había capturado intacto un submarino alemán que contenía una Máquina Enigma que usaban los alemanes para codificar sus mensajes.

6.  Esto se evidencia en que los mismos estadounidenses habían descifrado antes que la misma Embajada Japonesa en Estados Unidos la declaración de guerra del Imperio Nipón e incluso el Secretario de Estado Cordell Hull la tenía en sus manos cuando los delegados nipones la llegaron a entregar al Departamento de Estado posterior al ataque de Pearl Harbor.

7. Los japoneses intentaron repetir el “exitoso” ataque sorpresa de Pearl Harbor contra la base estadounidense en Midway en junio de 1942, lo que resultó en un completo fiasco que hizo perder a Japón, cuatro portaaviones que resultaron irremplazables y a partir de ahí, el curso de la guerra cambió para siempre, de hecho nunca más se produjo un ataque sorpresa japonés.

8.   Todo lo contrario, los estadounidenses sabiendo las claves niponas hasta se dieron el lujo de matar a sangre fría al Comandante en Jefe de la Marina Imperial Japonesa Isoroku Yamamoto al emboscar su avión el 18 de abril de 1943 sobre la isla de Nueva Guinea.

9. La versión de una flota Imperial combinada de gigantes portaaviones, destructores y acorazados que les servirían de escolta y submarinos, que salieron desde el norte de Japón, que atravesara medio Oceáno Pacífico y llegara hasta las propias barbas de las islas hawaiianas es simplemente inverosímil. En miles de kilómetros, no se toparon una sola embarcación que reportara que semejante moles se dirigían hacia Hawaii, ni tampoco un solo avión de reconocimiento estadounidense.



10. Esto es simplemente increíble ya que incluso una de las versiones que pretende explicar la desaparición de la aviadora Amelia Earhart en 1937 sostiene que ella aprovechaba para hacer vuelos de reconocimiento sobre islas bajo dominio nipón durante el viaje que realizaba cuando desapareció cerca de la isla Howland, lo cual prueba que las tensiones en todo el océano Pacífico eran constantes y como iba a ser posible que una flota así no fuese detectada. De hecho, está demostrado en la película ganadora del Oscar de 1970 Tora Tora Tora, que existieron varias alertas avisando la aproximación de los aviones Mitsubishi Zero y no fueron interceptados en el aire tampoco y aún peor, incluso un submarino nipón torpedeando en la misma bahía sin que nadie hiciera nada.

11.     La prueba más contundente de la inminencia del ataque era que el objetivo principal de las oleadas de bombarderos japoneses eran los portaaviones de los flota estadounidense, que misteriosamente días antes fueron trasladados a una base segura en San Diego, California, por lo que los japoneses tuvieron que conformarse con hundir buques segundones que no eran determinantes en la correlación de fuerzas en una guerra naval a gran escala.

12.     Lamentablemente la prensa estadounidense utilizó el ataque para azuzar a la opinión pública para volcarse a favor de la guerra tal y como sucedió en el hundimiento del Maine en 1898, el hundimiento del Lusitania en 1915, el incidente del Golfo de Tonking, que dio origen a la Guerra de Vietnam en 1965 entre otros.



El peor de los escenarios fue la muerte de centenares de miles de civiles japoneses casi en su totalidad compuesta de mujeres, niños y ancianos que sucumbieron en los bombardeos atómicos ya mencionados ante los mensajes de odio y venganza al son de  “¡Recuerden Pearl Harbor!”.